Saturday, August 25, 2007
FOTO: Iglesia Santa Sofía en Constantinopla
ARTICULO: ¿Después del terremoto, qué?

El departamento sureño de Ica, colindante con Lima, es el más castigado. Sus provincias de Pisco, Chincha y Nazca casi son ciudades desvastadas como aquellas bombardeadas en la segunda guerra mundial. Pueblos de la provincia limeña de Cañete son también ciudades en escombros.
“!Agua por favor!”, suplican algunas madres. “No hemos comido desde el miércoles, tenemos hambre”, reclaman unos niños. “La ayuda solo llega para los de la ciudad, pero en los asentamientos humanos no hay nada”, afirma un anciano. Ciudades enteras no tienen agua y miles de peruanos languidecen de sed. No hay agua para ellos.
La tierra sigue temblando mientras hacemos el reportaje. La gente corre nuevamente hacia los lugares de refugio y nadie sabe a ciencia cierta la cantidad de muertos. Siguen encontrando cuerpos y hay cientos de desaparecidos. En ciertos lugares los teléfonos aún no funcionan, no hay agua ni energía eléctrica.
Pero, no solamente son los departamentos de Ica y Lima, también están Ayacucho, Huancavelica y Arequipa como los más afectados. Sólo en Ayacucho, cuya de la libertad americana, recién se supo hoy que hubo más de 300 derrumbes que obstaculizaban la única carretera hacia ese departamento. Casi todos los sistemas de agua potable y alcantarillado han colapsado. Las pistas están agrietadas.
Aquellos que salieron ilesos acuden para donar sangre. Miles de heridos lo necesitan y el gobierno hizo un llamado a todos los peruanos para donar sangre.
Faltan ataúdes y muchos son identificados como “desconocidos”. Sin embargo, no pueden ser enterrados porque en los cementerios exigen las actas de defunción. La burocracia también es aliada de las desgracias. Por ahora, los cuerpos están expuestos en las plazas públicas o principales calles. Es insoportable pasar por ahí, porque el tiempo transcurrido contribuye con la descomposición orgánica. Los médicos y autoridades para evitar epidemia alguna autorizan los entierros. Los ataúdes están ahí, pero también faltan camiones para trasladarlos a los cementerios.
Empiezan los saqueos ocasionados por la necesidad de la gente. No tienen agua ni alimentos y aprovechan que los camiones están parados a kilómetros de la ciudad para asaltarlos y llevarse algunos productos. Las autoridades tampoco pueden detener el desborde social. No solamente son gente pobre, sino de otros estratos sociales. El hambre no tiene nombre ni condición social.
La ayuda solo está llegando a los centros urbanos, pero la periferia no tiene acceso a la ayuda gubernamental. Las calles están bloqueadas y los amigos de lo ajeno ya están operando. Aparte de los saqueos hay robos.
Algunos malos comerciantes han incrementado sus precios. El kilo de pollo que costaba 3.00 nuevos soles, ahora vale 9.00 nuevos soles. El kilogramo de azúcar subió de 2.50 nuevos soles a 6.00 nuevos soles. Las tiendas y bodegas no atienden al público, porque prefieren quedarse con sus productos para autoabastecerse.
También la gente sigue durmiendo en las calles, exponiendo su salud a las bajas temperaturas de las noches. El mar hace lo suyo y los fuertes oleajes siguen azotando el litoral peruano.
FOTO: Con la JUC y Gaby Macedo

FOTO: Reporteros de televisión

Thursday, August 16, 2007
ARTICULO: Dos minutos de terror

Las provincias sureñas de Pisco, Ica y Cañete son ahora ciudades fantasmas. “Pareciera que han sido bombardeadas” afirman los periodistas que llegan a esos lugares, luego de sortear interminables obstáculos como carreteras bloqueadas, pistas abiertas, aluviones de tierra, caída de cerros y maretazos en casi todo el litoral peruano.
Pero Lima, la capital del Perú no escapa a esa triste realidad. También tiene muertos, heridos, casas derrumbadas y mucha zozobra por las más de 300 réplicas de sismo que hasta llegan a los 5.5 grados en la escala de Richter. Anoche nadie ha dormido, la gente ha preferido quedarse en parques y estadios temiendo algo peor. En Callao, el principal puerto peruano, las casas del litoral están totalmente abandonadas por la alarma de tsunami y los fuertes maretazos han inundados varias calles del residencial distrito de La Punta.
No hay energía eléctrica y las líneas telefónicas están totalmente congestionadas. Todos quieren comunicarse con sus seres queridos y no pueden hacerlo, aumentando de esta manera la incertidumbre en la población. Hay niños perdidos y madres desesperadas que salieron despavoridas cuando vieron los primeros oleajes que inundaron sus viviendas. Las autoridades gubernamentales llevan frazadas, alimentos y agua, pero sus esfuerzos son limitados. Las clases escolares están suspendidas y muchos negocios están cerrados. Lima es una ciudad fantasma y las provincias del sur capitalino, “ciudades bombardeadas”.
El Perú no volverá a ser como antes. El país está de duelo y varios jefes de Estado latinoamericanos expresaron al presidente Alan García Pérez su solidaridad como países hermanos. La presidenta de Chile, Michelle Bachelet y el mandatario colombiano Álvaro Uribe fueron los primeros en comunicarse con el Perú. También el Papa, Benedicto XVI expresó su dolor por tantas pérdidas irreparables. Las primeras ayudas extranjeras ya están en suelo inca y hasta perros especializados de España rastrean signos de vida en los derrumbes de iglesias y casas.
Un día después, Lima es una ciudad triste. Los supermercados y tiendas por departamentos están cerrados, y los alumnos no expresan sus alegrías en las calles. Todos están expectantes de las noticias y el comentario general es qué pasará después, porque aún hay réplicas muy fuertes. Hasta los restaurantes que eran muy frecuentados disponen de amplios espacios para sus comensales.
En los hospitales ya no hay espacio para atender a los enfermos. Los médicos que precisamente ayer iniciaron una huelga por reivindicaciones sociales tuvieron que suspenderla por la emergencia. Ahora atienden a los pacientes en los pasillos y patios de los hospitales. Se han levantado carpas de atención ambulatoria, pero no es suficiente. La gente que ha dormido en las calles, tuvo que soportar el frío que en algunos lugares llegó a casi 10 grados, inusual para la ciudad capital.
Al cierre de esta crónica, en varias ciudades no hay energía eléctrica, líneas telefónicas y agua potable. Es más, en las ciudades del sur limeño ahora es difícil llegar por la caída o destrucción de puentes y carreteras. Sólo bastó un poco más de dos minutos para transformar la vida de muchos personas y desaparecer ciudades enteras.
Monday, August 06, 2007
FOTO: Con Nélida Laura Vásquez

FOTO: Congreso Nacional de Estudiantes

ARTICULO: Agenda pendiente del Perú

Precisamente, un elemento que ha estado ausente durante muchos años en la administración de gobierno es la adecuada aplicación de controles internos en todos sus estamentos. ¿Pero, qué son estos controles internos? Es un proceso continuo que conlleva a realizar acciones estructuradas y coordinadas, orientadas al logro de los objetivos de la administración pública.
¿Por qué no se logran las metas en los plazos previstos? ¿Cuáles son las causas de los conflictos sociales? ¿Por qué no se puede aplicar con severidad la autoridad? ¿Dónde está la visión de los diversos estamentos públicos? Estas y otras interrogantes tienen su respuesta es la debilidad que tienen quienes hacer gestión pública. La ausencia de adecuados controles que deben aplicarlo todos los responsables de la gestión pública (gobierno central, regiones, municipalidades, empresas públicas y poderes del Estado), es la causa de casi todas las limitaciones que tiene la administración García y el caldo de cultivo para fomentar niveles de corrupción en el aparato público.
Pero, la aplicación de los controles internos no sólo es responsabilidad de quienes tienen autoridad, sino de todos los servidores del Estado. El control interno debe ser efectuado por las personas de los diferentes niveles que laboran en administración pública. De tal manera que desde la dirección hasta el último trabajador deben sentirse partícipes del mismo, así cada uno de ellos podrá adquirir un alto grado de conciencia en el momento de evaluar los riesgos, aplicar controles y estar en condiciones de responder adecuadamente frente a los desafíos diarios. Además, se fomentará la transparencia en la gestión y se evitará posibles actos de corrupción en la administración pública.
En la medida que los diversos estamentos estatales apliquen los controles internos, los servidores estarán preparados para identificar posibles limitaciones y podrán aplicar la correcciones del caso. Pero estos controles no nacen de la noche a la mañana, alguien debe promoverlos y ahí es donde precisamente, la actual administración de gobierno debe actuar. Por un lado, el Congreso de la República mediante normas adecuadas que se apliquen con celeridad y no esperar que solamente la Contraloría General de la República elabore sus propias normas, sino que debe ser un compromiso de Estado, como ocurre en otras naciones, verbigracia Colombia. Debemos aprender mucho del mundo industrializado y analizar cómo otras naciones superaron sus problemas.
La aplicación de adecuados controles internos no solamente es para las empresas u organizaciones que se rigen por el derecho privado, sino también para la administración pública. Incluso, hoy se habla de “gobierno corporativo” en la gestión estatal. Todavía algunos lo relacionan con un programa de fortalecimiento y transparencia en actividades financieras, mientras que otros hacen énfasis en la responsabilidad de los miembros del directorio, ejecutivos de todos los niveles y trabajadores en general, pero ignoran que éstas prácticas también son válidas para la gestión estatal.
Una excelente política de controles internos, pilar fundamental del gobierno corporativo, incluye también la administración de los diversos tipos de riesgos, la competitividad para garantizar la inversión, la promoción de nuevos mercados y los mecanismos para afrontar con éxito los procesos de globalización económica que exigen, cada vez con mayor urgencia, la adopción de estándares internacionalmente reconocidos sobre la forma en que se administran y controlan las organizaciones, sean éstas privadas o públicas.
El desarrollo de adecuados controles internos también presupone la constante evaluación de las funciones de funcionarios y servidores. La falta de controles genera también una serie de problemas en la administración estatal. Por ejemplo, en el caso de los altos funcionarios, cómo saber que el trabajo que realizan justifica el ingreso económico que perciben. Asimismo, si en las entidades reguladoras hay directorios que coordinan la dación de normas, ¿cómo es posible que en la SBS o en Sunat, sólo una persona decida lo que se debe hacer? El caso del BCR vendría bien en el ejemplo. El directorio del instituto emisor coordina y en forma conjunta elaboran las políticas cambiarias u otros reglamentos, cosa que no ocurre en las instituciones donde sólo una persona tiene esa responsabilidad. El nuevo Congreso presidido por Luis Gonzáles Posadas debe corregir esos errores en aras de la transparencia financiera del país.
FOTO: Miembro del Colegio de Periodistas
FOTO: Con campesino de Apurímac

ARTICULO: Autoridad o caos social

Es notorio que la administración del presidente Alan García Pérez se caracteriza por negociar con las diversas autoridades - sindicales o regionales -, un clima de paz social. Después de un año del segundo debut, las autoridades gubernamentales pueden expresar cierta satisfacción en el manejo económico, pero también preocupación por el desorden social iniciado por sectores de oposición, especialmente vinculados a la extrema izquierda como Patria Roja (Sutep), Nacionalistas (grupos “ollantistas”) e independientes que actualmente administran a las regiones.
Es evidente que la toma de carreteras, aeropuertos o municipalidades tienen una orientación política de boicot al gobierno central. También es cierto que la “oposición” lo único que busca es desestabilizar a la administración García con la finalidad de sacar provecho para sus particulares intereses. Y mientras, el gobierno no ponga mano dura a los desmanes sociales, la imagen de desgobierno quedará en las mentes de los peruanos.
En política nadie debe ser ingenuo, mucho menos sabiendo que detrás de todo el caos social están los grupos que perdieron las elecciones, eternos “sindicalistas” y dirigentes gremiales, que gustan tener pingües ganancias a expensas del trabajo de otros. Las pérdidas económicas que generan los alborotos callejeros no pueden ser cuantificadas en soles. Tal vez se puede precisar el número de turistas que cancelaron su visita al país o los destrozos hechos a la propiedad privada, pero el deterioro de la imagen del país nunca podrá ser cuantificado. La pérdida del prestigio del país es sumamente alta.
Por esa razón, se debe recuperar el respeto a la autoridad, a los principios democráticos y a la propiedad privada. Con mucho esfuerzo miles de peruanos están saliendo adelante mediante diversos negocios y no es justo que éstos se vean afectados por el clima de huelgas y marchas a la cual casi nos estamos acostumbrando. Alguien debe parar esto, es el clamor de la mayor parte de ciudadanos.
Si los peruanos hemos optado por gobiernos democráticos que administren la ciudad y el país, nuestro deber es apoyar las buenas iniciativas que contribuyan con el desarrollo del Perú. Sólo así, alcanzaremos el ansiado nivel de vida que todos nos merecemos. El trabajo genera riqueza y la riqueza, bienestar social y personal. No imitemos lo malo, por el contrario, rechacemos a quienes quieren ver hundido al Perú. El verdadero nacionalismo se lleva en el corazón y no en la destrucción de la vida y propiedad privada.
No permitamos que el caos reine sobre el país y busquemos civilizadamente la solución a los conflictos sociales. Las nuevas generaciones de peruanos tienen el derecho de vivir en un país donde la armonía y la paz sean resultado de la convivencia de todos los peruanos.
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