Saturday, December 08, 2007

ARTÍCULO: ¿Por qué no apoyo la homosexualidad?

En las últimas semanas, las calles de Lima amanecen con afiches a favor de la homosexualidad. “Me llamo Fulano, soy homosexual y peruano como tú”, “Soy lesbiana y peruana como tú”, “Soy travesti y peruano como tú”, etc., así rezan los carteles. Se trata de una campaña social para “sensibilizar” a los ciudadanos para que acepten a quienes practican otra “opción” sexual. La campaña busca que estas personas no sean discriminadas por sus prácticas sexuales. Esta campaña también es fuerte en ciudades de los Estados Unidos, España y América Latina.

Al parecer, los defensores de la otrora moral no se manifiestan. Las iglesias católicas y evangélicas no se han pronunciado. ¿Será porque también hay “sacerdotes” y “pastores” homosexuales? No lo creemos, porque a pesar de los seudos sacerdotes y pastores gays, esas iglesias tienen por ahora otras prioridades por atender.

No se trata de cuestionar las prácticas de las personas, porque al final de todo, cada quien puede hacer de su vida lo que quiere, sea bueno o malo. Pero sí es correcto advertir que campañas como éstas, contribuyen al deterioro moral del país. Con estos criterios, cualquier ciudadano podría esgrimir: “Soy drogadicto y peruano como tú, por lo tanto exijo que se me respeten mis derechos”. Y así surgirían delincuentes de toda calaña, incluyendo adúlteros y fornicarios. Es decir, la revolución sexual a todo dar. Difícilmente una esposa le agradará que su esposo se acueste con otro hombre y sea feliz.

¡No! No nos confundamos. Cada quien puede hacer de su vida lo que quiera, pero no puede exigir que la sociedad acepte sus posturas. Las grandes potencias desde la antigüedad sucumbieron no tanto por los ataques del enemigo, sino porque las raíces de su moral estaban ya enfermas. Tenemos como ejemplos a Israel, Asiria, Egipto, Grecia, Roma, Inglaterra y ahora los Estados Unidos. Las relaciones entre gays ya estaba cuestionada en la Biblia y hay severas sanciones para quienes lo practican.

¿Qué está pasando en la región? Hay un mito que se maneja en sociedades altamente desarrolladas y que el proceso de globalización está contribuyendo con su difusión. Se cree que cuanto más intelectual y educado es la persona, tanto mejor para aceptar la anarquía moral. Es más, se afirma que quienes basan su vida en principios morales son anticuados y tienen ideas obsoletas. Lo que antes la Biblia llamaba pecado, ahora los hombres lo están promocionando. El ser humano es hombre o mujer, no hay término medio.

Conozco a gente homosexual y lesbiana, y son excelentes profesionales, pero jamás dejaría a mis hijos al cuidado de uno de ellos. Tampoco un padre quisiera que su hijo practique otra “opción” sexual. Probablemente, algunas personas no estarán de acuerdo con este artículo y respeto esa posición. Como periodista, agente del cambio social, me es urgente fijar una posición que al parecer ninguna institución tutelar de los valores del país está dispuesta a asumir.

Sólo una vida basada en valores morales (no religiosos) y principios espirituales se puede hacer respetar a sí misma y se cumplirá en ella, la sentencia bíblica: “Por sus frutos los conoceréis”. Un árbol bueno dará siempre buenos frutos, un árbol dañado probablemente dará frutos dañados. Si queremos crecer como personas y como nación, entonces procuremos ser buenos árboles.

FIRMADOS Nº 043
LIMA, Diciembre 8, 2007

2 comments:

Lorenzo Gomez said...

Felicitaciones César por la valentía fijando tu posición con resepcto a este tema. Estoy absolutamente de acuerdo con tu posición y aunque suene intransigente, parcializada, fuera de tiempo y cuantos otros titulos con los que nos definen y marginan, es la verdad y la verdad es única y para el caso es una verdad que no emana del conocimiento del hombre sino que emamana de la Voluntad de Dios y por lo tanto no deberá ser puesta en duda, ni deberá ser materia de discución y/o análisis. Solo queda orar por quienes han tomado ese camino desviado y pedirle al Señor que nos use para ser de ayuda a recuperar el honor humano que se pierde por consecuencia de esas prácticas desviadas del comportamiento sexual.
LG

Anonymous said...
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